Cristina H. de Canavati
Para el niño el juego es algo "muy serio", como podría ser para los adultos su trabajo. Es a través del juego como aprenden, ¿por qué entonces, no ayudarlo? Por eso, aunque aparezcan los juguetes más asombrosos, los niños pequeños seguirán prefiriendo los entretenimiento más "primitivos", como una pelota, un balero, cosas baratas y divertidas, sobre todo si no se les crean necesidades ficticias.
El padre puede participar en los juegos del niño, como parte de su formación. Es posible que después del trabajo llegue cansado a casa, con sólo deseos de ponerse a ver televisión, pero si sacrifica unos minutos para interesarse en lo que él está haciendo, puede que resulte altamente recompensado, con una sonrisa o un abrazo de su hijo.
Para el pequeño lo más importante es que su papá descienda de su mundo y juegue con él y que se interese por sus cosas.
Jugar y aprender
Cuando los niños han crecido un poco más, se interesan por juegos al aire libre, como el fútbol, béisbol, natación, o atletismo (que desarrollan las habilidades físicas de los hijos), y por juegos de mesa con cierto grado de dificultad, que ayudan a desarrollar capacidades de rapidez mental, como las damas.
Con
Enseñarle a no temer
Hay juegos o actividades en los que el niño aprende a dominar el miedo, por ejemplo el columpio o la natación. Es una forma de poner a prueba su carácter. Está enfrentándose temprano al miedo, pero aprende a dominarlo, pues sabe que realmente no hay nada que temer, porque está acompañado de su padre, que le está enseñando la manera adecuada de actuar frente al peligro.
Desarrollar su sensibilidad
Los hombres aficionados al arte, la música, el deporte o la lectura, en su gran mayoría vieron nacer su inquietud cuando eran niños, porque sus padres desarrollaban determinadas actividades artísticas o deportivas. El papá puede despertar el interés de los pequeños por las actividades artísticas. Por ejemplo, si deja al alcance de su hijo un libro de reproducciones de grandes pintores, sin preocuparse de si lo trata bien o no, lo importante es que el niño se familiarice con ese libro, lo vea, lo toque.
Ese hijo probablemente aprenderá en materia de arte, y puede dar la sorpresa cuando sepa reconocer el estilo de algún pintor o cuando se manifiesten sus habilidades para pintar, dibujar o esculpir.
Entre juego y juego, ayudados por su papá, los hijos se van convirtiendo en hombres y mujeres que sabrán enfrentar la vida, ya que los juegos fueron para ellos simulacros y ensayos de esa misma vida.

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